QUIENES SOMOS
TESTIMONIOS

"  El verdadero secreto para dejar de fumar está en dar oídos y saber recibir aquel mensaje que fue expresado por algún miembro del grupo, a veces el más insospechado y hacerlo propio, y que nos  acompañe durante toda nuestra abstinencia " . 

  • Para tomar la decisión de dejar de fumar cada uno tiene su tiempo. Hay que saber esperarlo y no declarase previamente incapaz de dejar. Pero ese tiempo no es perenne. Un día hay que tomar la medida. 

  • Nuestra condición de adictos hace que: “Dejamos de fumar pero no dejamos de ser fumadores”. Esto explica porque es tan frecuente la reincidencia del fumador.
  • Muchos de nosotros, hemos recurrido al chupete o al bastón para afrontar nuestros problemas. Dejar atrás los miedos a mostrarnos tal como somos cuando dejamos nuestra niñez o adolescencia, es una buena propuesta. 

  • Fumar ha sido precisado como una adicción por la OMS. Nos cuesta aceptar que somos adictos al tabaco.  También nos cuesta admitir que los efectos negativos del fumar sobre la salud. 
    El cáncer de pulmón, los problemas circulatorios, y hasta el mal aliento son problemas que generalmente sufren los otros. 
  • El cigarrillo es una cosa. Es un cilindro de papel rellenado de tabaco que solo se prende si nosotros decidimos. No es un amigo ni enemigo. Debemos despersonalizarlo, es más viable combatir contra un objeto normal que contra algo a lo que le atribuimos poderes mágicos. 


  • Dejar de fumar te mejora la calidad de vida y una vida más sana. Si fumar no nos hiciera mucho daño, el cigarrillo no sería otra cosa que el chupete del adulto. 


  • Dejar el chupete y poder vivir sin apoyarte en un bastón, incrementa la autoestima. 


  • Cuando en los grupos hay opiniones divergentes estas no deben separarnos. Entre todos elaboramos una única verdad. Ninguno de nosotros tiene toda la razón. 


  • Para dejar de fumar es importante tener una “razón” significativa para nosotros. Un motivo único para cada persona, que nos permita sostener nuestra decisión cuando aparezca el síndrome de abstinencia. 


  • Creemos que fumar nos permite mostrarnos socialmente “equilibrados”. La publicidad del cigarrillo muestra personas que siempre están bien y felices. ¿Es posible estar siempre correcto?


  • Si para estar bien debemos fumar. Deberíamos aceptar que en la vida no está siempre todo bien. 


  • Dejar de fumar no es una cosa fatal. Hay que hacerlo desde el regocijo de hacer algo por nosotros mismos. 


  • Dejar de fumar desde la tristeza o depresión puede tornarse inaguantable y es un camino seguro hacia la reincidencia.


  • No es útil para dejar de fumar, enjuiciar los testimonios de nuestros acompañantes, el trabajo del grupo o el del coordinador. Mientras juzgamos no tenemos probabilidades de escuchar a quien se está expresando. 


  • Como consecuencia de nuestros encuentros de trabajo desarrollamos con los miembros del grupo una relación afectiva que parece una dependencia y a veces lo es. Pero es una dependencia sana basada en el afecto y el trabajo en común como en cualquier otra relación importante de la vida. No se merece ser comparada a la dependencia destructiva que establecemos con el cigarrillo los adictos al tabaco. 


  • Quien vuelve a fumar a causa de un problema pasa a tener dos problemas. Uno de ellos se solucionará, para al otro hay que volver al grupo. 


  • Quien deja de fumar no deja de ser un fumador. Yo soy un fumador que no fuma. Aceptar esto disminuye los riesgos de reincidir. Quien recae no fracasa sino que está repitiendo una conducta aprendida y repetida durante años miles de veces.


  • El mismo fumador ha consumido 365 paquetes en un año o aproximadamente 550 $. En 20 años 11.000 $. Flor de negocio para las tabacaleras, que facturan alrededor de 5.000 millones por año. Se explica lo que se invierte en publicidad, no? 
    y lo difícil que le resulta a un gobierno de un país tercermundista prescindir de lo que recauda en concepto de impuestos. 


  • Es útil pensar porqué comenzamos a fumar. Es también útil meditar porqué seguimos fumando. A veces es útil parar de pensar, dejar de fumar y seguir pensando. 


  • Para dejar de fumar es necesario luchar contra un solo cigarrillo: el próximo. No encendamos el próximo cigarrillo. 


  • Debemos dejar de fumar desde una actitud de alegría por la medida tomada. Una decisión fuerte allana el combate. 


  • No esperemos la llegada de una enfermedad. Para dejar de fumar hay que darse cuenta que aún estamos a tiempo.

     
  • Fue muy beneficioso trabajar esta adicción en grupo, porque uno se siente protegido. 


  • Siento que no necesito fumar y estoy realmente mejor. Muy eficaz el apoyo del grupo. 


  • Los participantes del Curso tomamos conciencia de las consecuencias adversas del tabaco a nivel físico y psíquico. Nos apuntalamos unos a otros, trabamos conocimiento y compartimos a pesar de nuestras diferencias. El aprendizaje fue muy positivo. 
     


    ..."Ahora me siento distinta frente al cigarrillo.
    Me fastidia ser fumadora".
     
    " Dejé de fumar porque quiero ser una persona sana
    y transmitírselo a mi hijo ". 
    " Realmente me dí cuenta que se puede vivir sin fumar ". 
    " Ya no considero placentero el fumar ".

    " Pude eliminar el anhelo de fumar.
    Es muy raro, ahora me es indiferente ". 

    He tomado conciencia de los graves resultados del cigarrillo y que "fumar solo calma las ganas de fumar".

    El grupo es el sostén que necesitaba para cortar esta adicción. 

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